En el marco de la gira "México por siempre", Luis Miguel desembarcó el pasado fin de semana en tierras chilenas donde ofreció un show imperdible y vivió un momento muy especial.


En pleno recital, "El Sol" recibió un regalo muy original por parte de una fan. Se trataba de un retrato pintado a mano de su madre y él cuando era pequeño.


El ídolo latino, de manera muy natural, y ante la mirada de miles de fanáticos, agarró el cuadro, lo observó y fue inevitable que se le dibujara una sonrisa.


Fueron noches de sorpresas y regalos. Más tarde recibió de la masa que lo ovacionaba un oso de peluche por lo que a manera de agradecimiento invitó a la fan a pasar con él al escenario y hasta puso a cantar al muñequito, al cual sentó en su banco; para envidia y suspiros de los presentes.


El cantante se mostró activo, de muy buen humor y con un aspecto y estado físico sorprendente, radicalmente opuesto a la imagen deplorable de años atrás.


Y también se mostró muy cercano a sus fans y a la salida del del Movistar Arena, decidió consentir a sus admiradoras y se bajó de la camioneta en la que viajaba para saludar tomarse algunas fotos.


Sin dudas, el cantante mexicano está aprovechando el nuevo impulso que le dio la bioserie de Netflix (que está en proceso de producción de la segunda temporada) y al parecer es el renacer del "Sol de México".